28 de Mayo de 2009
ABRIL MENOS MALO A LO ESPERADO
Las cifras publicadas hoy por el INE permiten tener una estimación del IMACEC de abril que resulta menos mala a lo que muchos habían previsto. Si bien no es posible ser demasiado categóricos considerando las dificultades prácticas para replicar los cálculos del Banco Central, la información disponible apunta a una caída en doce meses de 2,8%. Si se considera que en abril de este año hubo un día hábil menos, este resultado se transforma en una caída en doce meses de alrededor de 2% con datos desestacionalizados y un incremento mensual, también desestacionalizado, de 0,2% ó 0,3%, lo que estaría anticipando el fin de la recesión iniciada en septiembre del año pasado.
Lo anterior no significa que podemos esperar una rápida reanudación del crecimiento o un pronto fin al deterioro de la situación en el mercado laboral. Si bien es cierto existe una capacidad ociosa significativa, que puede utilizarse para cerrar la brecha de producto, no es posible esperar un crecimiento rápido y sostenible hacia delante, toda vez que nuestro crecimiento potencial, en las circunstancias actuales de la economía mundial, no supera el 3,5% y es posible que luego de algunos meses de crecimiento fuerte, se produzca una desaceleración.
En el mercado laboral, por otro lado, se produjo una sorprendente aceleración en el crecimiento de la fuerza de trabajo hasta 1,9% en los doce meses a abril, mientras el empleo se redujo por cuarto mes consecutivo y se encuentra 0,5% por debajo del de un año atrás, lo que significa 32.000 personas. Esto muestra que el deterioro en el mercado del trabajo ha sido, hasta ahora, bastante modesto y refleja el fuerte impulso a los programas de empleo de emergencia, que sumaron 53.000 personas al “empleo” en los doce meses a marzo, último mes con información disponible, a lo que habría que agregar unas 20.000 personas más durante abril.
Dado lo anterior, el 9,8% de desempleo, que implica un aumento de 6 décimas respecto de marzo y de 2,2 puntos respecto de abril del año pasado, subestima el verdadero deterioro en esta variable en alrededor de 8 décimas, de manera que la desocupación “dura” o verdadera estaría en 10,6% si suponemos constante el número de personas en los empleos de emergencia o de 11,3% si los consideramos a todos como desocupados. Este panorama del mercado laboral, claramente, no cuadra con el de la actividad, lo que es resultado de la legislación laboral anti empleo.
Alejandro Fernández Beros
Gerente de Estudios
afernandez@gemines.cl